lunes, febrero 09, 2009

La casa junto al naranjo

Un lago quieto y tranquilo que refleja los arboles, las montañas y las nubes; es de mañana y la suave brumase despeja con los primeros rayos del sol.
Tu estas sentada en el tierno pasto, verde, brillante, suave y terso; tu vestida de blanco entre el verde.
Yo llego remando a la orilla en un pequeño bote de madera; me miras, me sonríes y con tu sonrisa terminas de despejar la bruma matinal.
Me alzo, tomo tu mano y espero a que te poses suavemente en el asiento del pequeño bote.
Mientras remo, nos miramos fijamente, solo escuchamos el sonido del remo entrando al agua, los pájaros cantando y las hojas movidas por el viento.
En nuestro recorrido atravesamos un bello arco de rosas blancas, me levanto y corto una rosa, me acerco a ti, te beso la frente y luego poso en tu cabeza una guirnalda de frescas flores.
Un hermoso pájaro multicolor, de largo y bello plumaje comienza a revolotear sobre el pequeño bote; en su pico sostiene una semilla dorada; la colorida ave se posa en medio de la diminuta embarcación y deja caer la semilla, en ese instante, un pequeño y frondoso árbol brota desde las tablas que nos separan de la tranquila agua del lago, lago que toma el color de tus ojos; el árbol tenía el tamaño suficiente para ser visto y tener frutos, y la altura apropiada para no tapar tu mirada contra la mía.
Seguí remando hasta que llegamos al mar por el río, las gaviotas, a medida que llegábamos a la desembocadura, nos saludaban y, al llegar al mar, comenzaron a girar en torno a la diminuta embarcación; nos despedían con su habitual algarabía en nuestro viaje mar a dentro.
Más a dentro en el mar, el mar hiso de sus crestas plata; con mi mano recogí un poco, y te hice un collar; que bella te ves con él, realzaba tu cuello y elevaba aún más tu sonrisa, tu sonrisa brillaba en medio del vasto océano como un faro en medio de la noche, tu alegría es el faro que me guía; cada vez que sonríes se que voy bien, cada vez que te entristeces, sé que me he perdido.
Continué remando cada vez más, hasta donde el mar y el cielo se funden, y comenzamos a flotar, navegamos por entre las nubes y los peces, entre la suave brisa y el escueto oleaje, éramos nosotros, el bote y el árbol.
Llego el ocaso y con él la noche, la luna mantenía un suave reflejo que nos acompañaba; tu sonreías y con tu sonrisa iluminabas el bronce que adornaba el bote; éramos una estrella más que rondaba la noche. Te acurrucaste en mi pecho, suspiraste profunda mente mientras me acariciabas con tu suave palmo la mejilla, tus dedos se deslizaron por mi frente, luego mis pestañas para terminar su grácil recorrido en mi hombro. Te dormiste, te quedaste inmóvil, en un estado de gracia que solo tu sonrisa silente denotaba.
Solté los remos solo para acariciarte. Te velé toda la noche. El cielo se encargo de cubrirte con un manto azul estrellado, aquella guirnalda te coronaba. Eres paz y amor, todo en uno.
La luna nos vio y suspiró, de su suspiro cayeron perlas como pequeñas estrellas, algunas cayeron en el pequeño árbol y se transformaron en luciérnagas, brillaban como zafiros, brillaban como tus ojos, otras en la guirnalda de tu cabeza y la hicieron de plata.
Cuando despertaste, me miraste y me envolviste con tu mirada; seguí remando, te acercaste al borde del bote, con una mano te asiste al bote y la otra la sumergiste para acicalarte, te reincorporaste y comenzaste a peinarte, dejaste caer un cabello sobre la madera junto al pequeño árbol y se convirtió en trigo que las luciérnagas transformaron en pan, lo tomaste y lo compartiste conmigo.
Seguí remando, abriste tu sombrilla para guarecerte del sol de medio día; los delfines surgieron desde el llano mar, nos saludaban alegremente y tú te alegrabas de verlos.
Seguí remando, cortaste un fruto del pequeño árbol y te lo comiste, sacaste la hoja de una rama que se encontraba cerca de la copa, había retenido el agua de la niebla matinal; bebiste de ella como de un cántaro y compartiste conmigo el refrescante líquido con un apasionado beso que duró horas.
Mientras nos besábamos, un ligero temblor sacudió de improviso el precario nao; habíamos encallado, miramos alrededor del bote y comprobamos con sorpresa que íbamos sobre la caparazón de una tortuga gigante que poco a poco emergía desde el límite entre el cielo y el mar, su tránsito era lento y firme, como si su magnitud le pesara, como si su magnitud la sostuviese.
Saltamos desde el pequeño bote hacia tan magnífica criatura, las luciérnagas color zafiro comenzaron a girar en torno al pequeño árbol, crecieron las raíces, el tronco se erigió hasta lo más alto mientras una parvada multicolor salía de entre sus ramales llevando semillas para depositar en la caparazón, poblando toda la rugosa coraza de un sinfín vegetal; desde la abertura de la base del tronco, toda clase de animales y coloridos insectos aparecieron para poblar esta nueva tierra.
Ese lugar ahora era nuestro, descendimos tomados de la mano recorriendo los campos y bosques de aquel maravilloso lugar recién formado; construimos nuestra casa junto a un frondoso naranjo contiguo a un esterillo hasta donde cada mañana llegaban los bonobos a jugar y bañarse.
Subimos hasta el árbol fundador y miramos a través del horizonte, te acercaste a mi oído y me dijiste: “ahora este es nuestro lugar, nuestro mundo, ésta es nuestra vida que navega por aguas calmas, juntos somos un mundo, una sola estrella en la noche que puede llegar a cualquier lugar sin importar lo remoto que esté nuestro destino”; me miraste, tus ojos brillaron como dos grandes candelas en la oscuridad, me besaste, “te amo” me dijiste, “yo también” te respondí, “de corazón a corazón”.

miércoles, enero 07, 2009

No se que hice

no se que hice, pero te amo
no se que dije, pero te amo
no se que hacer, pero te amo
no se que decir, pero te amo

trato de tomarte, pero te desvaneces con una sonrisa fría entre mis manos
trato de hablarte, pero mi voz se desvanece en lo profundo de la habitación

escucho en mi pecho el eco de mis pensamientos, como si ya no tubiera corazón.

una y otra vez en mi cuerpo retumba la pregunta :¿qué hice?

¿seré un malvado pensando que es bueno?
¿seré un criminal que actua pensando en que hace el bien?

¿qué hice?, ¿qué hice?, ¿qué hice?

no se que hice, pero lo hice, y lo que haya hecho, ya esta consumado
me tortura mensar que el hilo se alarga y angosta con cada día que pasa
cada día mas lejos de tu dulce voz y de tu alegre sonrisa.

¿qué hice?, ¿qué hice?, ¿qué hice?

soy tan perverso que no medices que crimen cometí, porque es obvio lo que fué
mas no se que es

¿qué hice?, ¿qué hice?, ¿qué hice?
no se que hice, tal vez cuando me lo digas comprenda mi locura y me ate a una cruz en medio del mar; tal vez despierte a Cthulhu, me mire y me aborresca.

¿qué hice?, ¿qué hice?, ¿qué hice?

miércoles, diciembre 24, 2008

un leon pasa por la calle

mientras viajan sobre la roca, el anciano mago se duerme, el niño se da cuenta y lo despierta diciendo "abuelo, eestabas roncando, te dormiste", a lo que el mago responde "nunca interrumpas a un viejo cuando esta meditando", el niño se da vuelta nuevamente hacia el anciano con una mirada curiosa y le dice con inosencia "¿sobre qué?", el anciano se sienta nuevamente y le habla al niño mientras pierde su mirada en las suaves dunas: "meditaba sobre un niño que juega en la calle con cubos de colores en el enlodado espacio que tiene un arbol seco para crecer mientras su joven madre lo observa; ella sentada sostiene en sus piernas a su recien nacido hijo mientras lo abriga con un brazo; el otro lo mantiene extendido esperando a que alguien que pasa le de algo. ella viste de flores y es el unico campo que el niño conoce. el recien nacido solo esta cubiero por una manta blanca que lo proteje del frio y del calor, de la lluvia y el polvo, del ruido y del silencio. mientras pienso en esta escena reflecciono en la ausencia del padre, pero veo un padre en cada persona que deposita algo en la fragil mano de la madre y a un abuelo en cada persona que dedica una fugaz sonrisa al niño. son tres en muchos, con muchos y por muchos. cuando los veo juntos veo un solo rostro, entonces juntos son un león, cuando caminan veo caminar al león; un leon pasa por la calle; el leon se yerge sobre las hormigas, las hormigas no ven al león pero el león si las vé, al leon le salen alas y es de oro, por más que traten de prenderle fuego no se quemará."
el niño trato de reclinarse en el torso del viejo, pero notó que había un espacio entre ellos que siempre ha estado ahí. el niño sobre guía la roca con una raíz y tras el vacio, el viejo mago.
¿que falta? pregunta el niño al viejo, a lo que el anciano responde: tal vez una bella flor que nos oblique a mirarnos de frente.

viernes, diciembre 19, 2008

Ser Mayor

Entonces el niño se queda mirando al mago, con una mezcla de inosencia y temor le pregunta: "dime, ¿como saber si ya soy adulto o no?", a lo que el mago responde: "cuando veas que tus amigas comienzan a caminar igual que sus madres y que tus amigos empiezan a hablar igual que sus padres, en ese momento no te darás cuenta pero lo serás".
- yo no conoci a mi madre- dice el niño, a lo que el mago responde:
ser madre es dar a luz
El mago extiende su mano y sube al niño a la roca y comoienzan juntos su viaje.

lunes, noviembre 03, 2008

la voz latente del pasado que no pasa y con humor.

"Solamente Rusia, que es un país de esencia terrestre, ha podido aceptar ser marxista durante más de cincuenta años, porque su población no ha tenido la dinámica de la población chilena que nacio junto al mar, porque su población, es ser un vegetal."

J.T.M.

miércoles, octubre 08, 2008

Mitología de la ciudad de piedra, parte 1, creación

En un principio todo era luz, un gran destello blanco; entonces la luz entendió que por sí sola no podía existir y se contrajo en estrellas para poder dar paso a la oscuridad; se dio sentido a sí misma y tuvo un propósito, iluminar la oscuridad que había creado.

Luego de un tiempo, la luz se siguió contrayendo hasta formar rocas sin forma, fue entonces que se propuso crear algo como ella, algo que fuera finito e infinito a la vez, una esfera, una cálida esfera de luz; la coloco junto a una estrella para poder observarla y la hizo girar. Luego de observarlas por mucho, se aburrió y decidió crear dos seres para que la poblaran Ael-im y Zel-im, juntos recorrieron la esfera que bautizaron como Azim.

Aelim fue creado de lo más profundo de Azim, de roca caliente casi fundida, mientras que Zelim fue creado con las frías aguas de la lluvia.

La oscuridad envidiosa de la luz, se contrajo hasta formar la mosca Vo y la mando a Azim para que sembrara la discordia entre Aelim y Zelim.

Una noche, Vo se introdujo por la boca de Zelim y se quedo en su cuerpo, a la mañana siguiente cuando los hermanos despertaron, Vo comenzó a actuar, se apoderó del cuerpo de Zelim y lo llenó de envidia; los dos hermanos lucharon entre sí por toda Azim hasta que un certero golpe de Aelim a Zelim expulso a Vo de su cuerpo; la luz, al ver y entender lo que había pasado, comprimió a Vo hasta convertirla en una esfera fría y desolada, la alejó de Azim y la puso en el cielo como recordatorio y les dijo a los hermanos “cuídense de la noche que Vo puede acechar”.

Los hermanos de tanto luchar entre sí por tanto tiempo se recostaron sobre Azim durmiéndose profundamente; desde entonces Azim tiene mares, océanos y cordilleras.

martes, septiembre 16, 2008

La torre del agua

Mientras caminaba por la selva, divise una gran torre de piedra en un claro; desde su cima caía agua en cuatro direcciones y ésta se repartia por todo el mundo.
Una escalera en espiral que circundaba toda la torre hasta lo más alto me invitaba a subir y descubrir que había en su cumbre.
Comence a subir por los angostos peldaños de piedra mientras me aferraba al suave muro tallado por la lluvia para no caer.

El primer día descubrí que habían árboles en los árboles, el segundo día subiendo supe que el musgo tiene buen sabor cuendo esta recién cortado de ra piedra, el tercer día subiendo llegué a la cima, tenía una entrada sin puera que dejaba ver un pequeño jardín, al entrar ví que que en medio del jardín había una mesa y un cómodo sillón frente a una abertura que permitía ver todo hacia el horizonte; había en la habitación un dulce aroma a mujer que me hiso pensar en el amor; la torre era tan alta que a lo lejos, de manera casi indistinguible pude notar que se veía la punta de la misma torre donde estoy y me ví entrando como lo hice hace un segundo atras.

En el sillón habían cigarros y un encendedor, me sente, encendí uno de los cigarros mientras me observaba a lo lejos haciendo lo que habia hecho; fué tan relajante la vista y la tranquilidad del lugar que me dormí sintiendo la brisa en mis pies.

¿Cuántas veces tenemos la oportunidad de observarnos a nosotros mismos en total calma y sin presiones ni prejuicios?

Esa noche soñé nuevamente con aquél dragón de plata apagando el fuego en el cielo con su álito.

Cuando desperté la mañana siguiente, estaba todo nublado y hacía frio; decidí salir de ahi para continuar mi viaje, me dirigí a la entrada, caminé con cautela para no caer al vacío pero al dar el paso hacia afuera ya estaba abajo.

Seguí mi camino por la espesa niebla hasta que la selva me impidió ver la torre y pense: el cielo y el infoerno son uno con la realidad.

¡Oh Dios!
Sólo un dragón de plata puede vivir en una torre tan alta, el aroma que sentí era de ella; durmió conmigo y no lo noté, su respiración enfrió la mañana. Sólo un dragón de plata puede vivir en la torre del agua.
Serena callada y tranquila me acurrucó con su cola y me bajó hasta el suelo.

Cierro los ojos y veo su mirada cristalina, pausada y brillante.

¿Quién encendió el cielo?
¿Dónde estas dragón de plata?